Los neuromitos son malas interpretaciones de estudios científicos que tienen como principal objetivo conocer el funcionamiento del cerebro.
En el entorno educativo hay varios neuromitos que rodean tanto a los docente como a las familias forjando una serie de falsas creencias que podrían perjudicar la labor docente y el entorno familiar.
La peculiaridad con los neuromitos es que algunos muestran medias verdades apoyándose sobre una base cierta, extendiéndose entre la población a gran velocidad, siendo difícil desmitificarlos.
A continuación, hablaremos de algunos de los mitos tienen más presencia entre nosotros:
Hay alumnos del hemisferio derecho y otros del hemisferio izquierdo
Esta afirmación es errónea ya que el cerebro funciona de manera integral, es decir, que trabaja de manera conjunta gracias a los cientos de miles de axones que conectan ambos hemisferios.
El aprendizaje se lleva a cabo a través de una gran red compuesta por diferentes regiones cerebrales y toda actividad que realicemos necesitará de ambos hemisferios para llevarla a cabo. Sin embargo, es cierto que en algunas tareas puede predominar un hemisferio más que otro pero la diferencia no es tan notoria como para considerar que hacen funciones totalmente diferentes.
Por ejemplo, se suele decir que hay un hemisferio para el lenguaje (el izquierdo, por encontrarse el área de Broca, Wernike y Fascículo Arqueado), no obstante, para llevar a cabo esta capacidad se encuentran involucrados varios circuitos cerebrales. De hecho, cuando escuchamos una palabra en el oído izquierdo o en el derecho se procesa en el hemisferio contrario. Por lo tanto, no hay solo un hemisferio para el lenguaje, sino que hay uno que trabaja un poco más que el otro.
Escuchar a Mozart mejora la atención

Lo cierto con este neuromito es que la música en general ayuda a mejorar la concentración pero sus efectos dura tan solo una serie de minutos. Podemos escuchar a Mozart, Los Beatles, Pink… toda obra musical puede producir un efecto beneficioso siempre y cuando nos guste.
Los tres primeros años son críticos para el aprendizaje

Sabemos que la plasticidad neuronal y la capacidad de aprender nos acompaña toda la vida, aunque cierto es que existen periodos sensibles de desarrollo cognitivo durante los primeros años, sin embargo esto no quiere decir que dejemos de aprender o que vayamos a ser incapaces.
Hoy en día se ha podido demostrar tras varios estudios que lo más importante durante los primeros años de vida es el desarrollo afectivo y no la cantidad de información que recibe.
Utilizamos el 10% de nuestro cerebro

El cerebro es un órgano que pesa cerca de 1.5Kg, en él se encuentran mil millones de neuronas que están en constante actividad, incluso cuando dormimos.
Continuamente, usamos casi todo el cerebro casi todo el tiempo como bien afirma el profesor de neurociencia cognitiva Barry Gordon, investigador del Johns Hopkins Medical Institution. El hombre en este punto ha de reconocer sus limitaciones y hacer el mejor uso posible de su cerebro.